domingo, 7 de noviembre de 2010

Tequila y pólvora (Capítulo I)

CSI: CRIME SCENE INVESTIGATION
Una carretera larga, un paisaje desolado, una noche fría y un hombre embozado, que camina lentamente pero con paso firme. Lleva a cuestas muchos kilómetros andando desde Reynosa, en la frontera de Estados Unidas con México. Pero no son kilómetros lo único que lleva a cuestas. También lleva un saco viejo y raído en algunos puntos. Es un saco grande y desde un agujero en la parte inferior asoma un mocasín italiano de un rojo oscuro y centelleante. A simple vista cualquiera sabría que dentro de ese saco hay alguien, pero la discreción no es algo que parezca preocupar al viajero. Después de un rato el viajero se para y deja caer el saco en el suelo. Piensa en el camino que tiene que recorrer hasta Monterrey y suspira. Es mucho, incluso para alguien tan fornido como él. Al final decide sentarse al borde de la carretera y se enciende un cigarrillo medio doblado que llevaba en algún lugar de la cazadora. Da una suave calada y mira el bulto que yace a su lado, dormido bajo los efectos del poderoso cloroformo. Con el cigarrillo colgándole del labio mira a la gran luna que hay en el cielo y esboza una sonrisa. Se levanta lentamente y reanuda su camino. Un coyote aúlla en algún lugar del desierto mexicano.
 
A un par de horas de allí hay una gasolinera, pero una muy especial. Un letrero de neón rojo desgatado exhibe el nombre “Cantina Cantares de Viejo” , y a juzgar por el estado de los depósitos, hace tiempo que aquí nadie llena su depósito. Parece el típico sitio en donde se reuniría la gente poco recomendable. Y así es. El sitio es conocido por atracadores, asesinos, narcos, ladrones de medio pelo, secuestradores y en general gentes que regentan sus actividades económicas al margen de la ley. Dentro suenan viejos narco corridos, baladas country y animadas canciones populares y se sirven tequila y tacos toda la noche. Las mesas están llenas de gente jugando a las cartas, contando historietas, realizando negocios truculentos o simplemente divirtiéndose. Tras la barra está el dueño del tugurio, Pedro Juarez, aunque todos le conocen como Yunque. De joven era timador. Hablando con éste está Rita Montejo Olé, una antigua actriz porno española ya retirada que sólo fuma puros y cuentas sus inexistentes romances con estrellas de Hollywood. En la mesa más cercana a la puerta se encuentran los llamados Tres Mosqueteros, Ronald, Jack y Bob. Tres jóvenes californianos que llevan el negocio de la maría en las universidades de la costa este. Ríen, beben como cosacos y dicen palabrotas, y hablan en voz alta de sus éxitos para hacerse los duros. Y utilizan la cantina de refugio en malas épocas. Un par de mesas más a la derecha hay varios tipos jugando al poker. Botellas de cerveza vacía y los ceniceros llenos pueblan la mesa por doquier, pero las fichas y los billetes de dólar gastados ocupan sólo dos puestos en la mesa. Son Juan Estevez y Gringo John. Dos parias que se ganan la vida mediante el robo de mercancías y la estafa a pie de calle. Además son jugadores de poker expertos. Cuentan que ganaron a Maximiliano Perez, el campeón mexicano de poker y tramposo excepcional, sin hacer trampas. Se compenetran perfectamente en la mesa y saben ganar con estilo. Hoy han ganado a Hiroki Kemasuga, gran empresario japonés con debilidad por las mujeres mexicanas y el juego. Se dice que se gastó dos millones de dólares en una noche a base de prostitutas de lujo, naipes y champán francés. Rita está enamorada de él. De pie contra la ventana se encuentra Mike Monroe, un ex patrullero fronterizo que se aburrió y se unió a un grupo de bandoleros. Se dedica al tráfico de armas y al contrabando. Parece pensativo pero está escuchando, al igual que muchos, las historias de Ricardo Montealto, alias Coyote Loco, un viejo mexicano que asegura haber luchado junto a Pancho Villa de joven y que se pasa la noche contando historias que nadie se cree, pero que a todos entretiene. Corriendo de un lado para otro con bandejas llenas de botellas y comida está Alexia Ramiro, la hija del Yunque y una de las mujeres más hermosas de México. Cuando no trabaja para su padre es asesina a sueldo y contrabandista junto con Mike Monroe, con quien está liado.

1 comentarios:

Pelagio dijo...

Es una idea muy interesante, complicada de seguir, pero interesante. Este capítulo, para mi gusto flojea en cuanto al género que pretende tocar. Tiene un inicio que redunda demasiado en explicaciones que no son necesarias y evita, por otro lado penetrar en los personajes. Pero la historia tiene muy buena pinta. Ánimo Juan Carlos
Fdo.-Diego Castro, alias Pelagio.

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